Los hurones: unas mascotas poco conocidas

 

 

Desde hace unos pocos años se observa un incremento del número de estos animales que se mantienen como mascotas al tratarse de una especie de pequeño tamaño, de fácil mantenimiento y domesticación.

Descripción
Los hurones (Mustela putorius furo) son carnívoros de la familia de los mustélidos, igual que los visones, la comedreja o la marta. Descienden muy directamente del turón salvaje europeo (Mustela putorius) y desde muy antiguo fue criado y domesticado por el hombre para el control de las plagas. Posteriormente fue propagándose y ampliando su distribución por medio de ejemplares asilvestrados y, finalmente, en el siglo XIX se introdujeron en Estados Unidos, donde hacia los años 30 fueron utilizados como animales de laboratorio. A partir de entonces se ha ido incrementando el número de ejemplares que se han mantenido como animales de compañía y mascotas, tanto en Estados Unidos como en Europa. Esto ha provocado la aparición de mutaciones tanto de color (albinos, marrones, etc), como de tipo de pelo (angora). Su pequeño tamaño, su carácter nervioso y juguetón y la facilidad de domesticación han hecho de este animal una alternativa muy marcada frente a los perros y gatos como compañero de juegos.

Sujeción del hurón
La mejor técnica para sujetarlo es por la nuca, cogiendo también el tren posterior: Esta posición aparentemente relaja al animal, que bosteza constantemente, facilitando el examen de su dentición. Las golosinas son apreciadas en caso de manipulaciones desagradables o de agresividad por hambre.

Datos fisiológicos
- Temperatura corporal: 38-40 ºC
- Frecuencia respiratoria: 33-36 rpm.
- Frecuencia cardíaca: aprox. 250 latidos por minuto.

Mantenimiento y alimentación
Los hurones son animales carnívoros que tienen una amplia variación de tamaño entre sexos, oscilando el peso de los machos entre 1 y 2,7 kg y las hembras entre 450 y 900 g. Se trata de una especie que posee el cuerpo alargado, adaptado a la caza de roedores en madrigueras estrechas. Posee las patas cortas y robustas, la cabeza triangular, las mandíbulas fuertes, los caninos bien desarrollados y las orejas pequeñas y redondeadas. El color de la variedad normal es marrón oscuro o casi negro, aclarándose en la zona dorso-craneal y cabeza, permaneciendo una máscara negra en la cara; las mejillas y el morro son claros y las patas y la cola son negras. También existen ejemplares albinos, plateados, siameses y una mutación de pelo largo denominada angora.
Para su mantenimiento es preferible disponer de una jaula de barrotes con cubeta plástica lo más amplia posible. El objetivo de la cubeta, que debe ser alta, es evitar que el sustrato sea enviado fuera de la jaula por la costumbre que tienen estos animales de escarbar frecuentemente. La jaula se puede instalar en un lugar exterior si las temperaturas son moderadas, evitando el sol directo y la lluvia, o en interior, evitando las corrientes de aire, la humedad excesiva y los cambios bruscos de temperatura.
Como sustrato colocaremos virutas de madera limpia y evitaremos colocar arena higiénica de gatos que, a largo plazo, puede lesionar las patas de estos animales por rozamiento.

Como accesorios dispondremos en el interior de la jaula:
- Un bebedero exterior de botella invertida con tubo dosificador por lamido.
- Un comedero bien unido a la pared de la jaula para evitar su vuelco.
- Una caja nido que puede ser de materiales diversos (madera, plástico, aluminio, etc), donde el animal pueda esconderse y utilizarla como madriguera. Debe ser de fácil extracción para una limpieza frecuente en profundidad.
- Una bandeja que colocaremos fijada en el rincón de la jaula donde el hurón haga sus necesidades, pues suelen hacerlo generalmente en el mismo lugar.

En esta jaula la mascota pasará la parte del día en la que el dueño no puede ocuparse de ella y también se alimentará. No se debe dar de comer a los hurones fuera de su jaula, pues tienen la costumbre de esconder porciones de alimento como reserva en cualquier rincón inaccesible de la casa, con el consiguiente riesgo de que pueda ingerirla posteriormente en mal estado. Una vez en casa lo puede sacar de la jaula para que haga ejercicio y juegue, lo que suele agradecer dando saltos y emitiendo algunos chillidos de satisfacción. Es conveniente que cuando se encuentren sueltos sea siempre bajo vigilancia y nunca dejarlos libres durante la ausencia del dueño, pues es muy frecuente que por su carácter curioso sean causa de múltiples accidentes. También pueden convivir dos o más ejemplares adultos, pero es mejor que sean del mismo sexo o, en caso contrario, que estén castrados.
Los hurones son carnívoros que carecen de ciego, su tracto digestivo es corto, su intestino grueso, que está formado por ileón y colon indistinguibles, suele medir unos 10 cm. Estas características de su tracto digestivo hacen que el tránsito intestinal sea muy rápido (unas 3 horas), que su capacidad para digerir fibras sea casi nula y que proporcionalmente digiera y asimilen menos nutrientes que otros monogástricos por igual volumen ingerido.
Como dieta ideal podemos suministrar pienso seco felino de crecimiento, suplementado con carne enlatada para caninos o felinos.
Actualmente existe en el mercado una dietas secas especiales para hurones, la cual es ideal para todo tipo de edades. Durante la época de lactación y crecimiento es aconsejable suplementar la dieta con calcio y complejos multivitamínicos.
Un inconveniente a la hora de mantener hurones como mascotas es que poseen, al igual que otros mustélidos, unas glándulas apocrinas pares en forma de sacos laterales al ano. Estas glándulas producen una sustancia de olor muy desagradable y en algunas especies se encuentran muy desarrolladas (mofeta, civeta). Por este motivo se aconseja que su veterinario las extirpe.

Principales características reproductivas
Los hurones alcanzan la pubertad entre los 9 y los 12 meses de vida y el período de celo se alarga durante los meses de diciembre a julio. El ciclo reproductivo se encuentra influenciado por el fotoperíodo positivo, por lo que al aumentar las horas de luz se activa el ciclo sexual. En las hembras se reconoce el celo por el gran incremento del tamaño de su vulva y, en caso de querer reproducirla, se debe unir con el macho unas 2 semanas después de observar los signos vulvares. Las hembras son de ovulación inducida por lo que en caso de quedar gestantes la vulva vuelve a su volumen normal al poco tiempo. En caso contrario, la hembra puede permanecer en celo durante toda la época reproductiva pudiendo llegar a producir un problema de hiperestrogenismo que puede ocasionar graves alteraciones como la alopecia generalizada, anemia e infecciones secundarias por inmunodeficiencia, así como trastronos de la coagulación por trombocitopenia. Por este motivo es aconsejable realizar, a todas las hembras no destinadas a la reproducción, la ovarihisterectomía (castración).
Existe una alternativa puntual a la cirugía en animales muy debilitados. Consiste en provocar una pseudogestación artificial; su veterinario le informará, aunque este método no debe utilizarse repetidamente. En caso de querer reproducirlos, una vez junto con el macho y observando que la vulva disminuye de volumen, se separará al macho para que la hembra esté tranquila. La gestación se alarga durante 39 a 46 días y el promedio de crías es de 8, aunque es muy variable. Las crías nacen muy pequeñas, ciegas y desprovistas de pelo, se destetan a la 6 u 8 semanas. En caso de que las hembras abandonen a las crías, éstas pueden alimentarse con sustitutivos de leche felina que posean un 7,8 % de proteína, un 10,4 % de grasa y un 2,9 % de lactosa.
El estro postparto se produce a los 15 días del parto, con lo que una hembra puede tener de 2 a 3 camadas por período reproductivo. Las crías pueden convivir juntas hasta la pubertad, aunque es preferible separarlas por sexos.

Prevención de enfermedades
Su veterinario le aconsejará adecuadamente sobre los cuidados del hurón y adaptará las recomendaciones generales a su caso particular.

Datos importantes a tener en cuenta en la atención sanitaria de estos animales son:
- Los hurones, al igual que otros mamíferos, deben desparasitarse periódicamente, su veterinario le informará.
- Vacunación frente al moquillo. El moquillo canino es una enfermedad que afecta a los hurones. Estos animales son muy susceptibles y suele provocar la muerte del animal afectado. Es muy importante la vacunación como prevención de la enfermedad.
- Vacunación frente a la rabia. Aunque no se disponen de datos a nivel de animales salvajes, sí se ha comprobado su afectación a nivel experimental, por lo que es muy importante la prevención con una pauta vacunal correcta.
- Es aconsejable a los animales destinados como mascota realizar la castración, así como extirpar quirúrgicamente las glándulas anales.