La leucemia felina

 

 

¿Qué es la leucemia felina?
Es una enfermedad infecciosa, de origen vírico, que afecta sobre todo a criaderos o colectivos felinos caracterizada por poder producir proliferación celular (neoplasias), o por el contrario ocasionar una supresión cursando con anemia, aplasia medular e inmunosupresión.
La leucemia infecciosa felina se distribuye por todo el mundo y es la enfermedad que con más frecuencia produce la muerte del animal, bien de forma directamente o indirectamente por su efecto inmunosupresor que es aprovechado por otros agentes para llevar a la muerte al animal.

¿Cómo se puede contagiar los gatos?
La transmisión principal es por contacto directo, de gato sano con gato virémico que elimina virus fundamentalmente a través de saliva y también por orina, heces, leche, secreciones traqueales, sangre y lágrimas.
Generalmente la transmisión se va a producir por ingestión o mordedura. Los hábitos sociales de los gatos tales como, peleas, bufidos, juegos, dormir juntos, etc. contribuyen a este contagio.
Para que la transmisión sea efectiva se necesita un contacto muy estrecho y prolongado (días o semanas) entre gato infectado y gato sensible.
Es posible que ocurra un contagio yatrogénico por agujas, instrumental, fómites contaminados y transfusiones.
También existe una transmisión vía transplacentaria, de madre a hijos durante la gestación, aunque lo más probable es que los gatitos se infecten cuando la madre los lame y amamanta.
Los gatitos son más susceptibles a la infección que los adultos, tal vez sea debido al menor desarrollo del sistema inmunológico.
El virus se inactiva con facilidad en el ambiente; aunque puede sobrevivir hasta 24 a 48 horas si es un ambiente húmedo. Por eso el virus de la leucemia no es peligroso en clínicas veterinarias ni en residencias, en tanto los gatos se mantengan separados y se realice la desinfección rutinaria de las jaulas y el lavado de manos tras el contacto con los distintos gatos.

¿Qué ocurre tras la infección por el virus causante de la leucemia?
Tras la infección o exposición al virus existen cuatro posibilidades o consecuencias:

- INFECCIÓN AUTORESTRICTIVA O REGRESIVA
En el gato tras la primera viremia, el sistema inmune responde adecuadamente, neutraliza al virus, lo elimina y queda resistente a él. Esto ocurre en un 40% de los gatos. Los animales tendrán anticuerpos frente al virus.
- INFECCIÓN LATENTE
Se da en 30% de los casos. El virus persiste en el animal sin mostrar signos de estar enfermo y sin eliminación vírica, por lo tanto no contagia a otros gatos aunque excepcionalmente pueden contagiarse por el calostro, si se mantiene el virus en la glándula mamaria. La viremia se puede activar bajo condiciones de estrés ó administración de corticoides.
Son animales en los que no vamos a encontrar virus en sangre y tienen anticuerpos neutralizantes.
Los gatos latentes con el tiempo tienden a dejar de serlo y convertirse en virémicos persistentes.
- VIRÉMICOS PERSISTENTES O VIRÉMICOS CRÓNICOS
Ocurre en un 30% de los casos. Tras la primera viremia no desarrollan una respuesta inmunitaria adecuada y van a sufrir una segunda viremia diseminándose el virus por todo el organismo y van a excretar el virus de forma constante. Generalmente suelen vivir desde que se ha diagnosticado el proceso unos 22 meses y representan la mayor fuente de contagio.
Los gatitos nacidos de hembras virémicas persistentes estarán infectados persistentemente también.

¿Qué manifestaciones clínicas tiene la leucemia?
Si el gato se infecta a muy temprana edad, la infección por el virus de la leucemia puede llevarle a la muerte o a desarrollar la enfermedad poco después de la viremia, como consecuencia de la leucopenia y de la inmunosupresión aguda. Sin embargo, en la mayoría de los casos el desarrollo de la enfermedad, neoplásica o no, requiere meses e incluso años de replicación vírica.

- Síndrome citoproliferativa:
· Linfoma (linfosarcoma). Es el signo neoplásico más frecuente en infecciones por FeLV. Hay tres tipos de linfomas:
- Linfoma del timo
- Linfoma multicéntrico (neoplasia en nódulos linfáticos y en diversos órganos)
- Linfoma alimenticio que afecta a intestinos, nódulos linfáticos mediastínicos, riñones e hígado.
El linfoma está precedido por una alteración del sistema inmunitario.
· Leucemia. La leucemia se va a caracterizar por circulación de células neoplásicas con un incremento de leucocitos sanguíneos totales. Los síntomas son indiferencia, pérdida de peso, hepato-esplenomegalia e infecciones oportunistas o secundarias
· Desórdenes mieloproliferativos. Se caracteriza por crecimiento y diferenciación anormal de células hematopoyéticas dentro de la médula ósea. Clínicamente hay una anemia no regenerativa y a menudo macrocítica.
- Síndrome citosupresivo: Esta enfermedad inmunosupresora se caracteriza clínicamente por leucopenia, linfopenia, grado variable de anemia, pérdida progresiva de peso, diarrea persistente y síntomas de infecciones oportunistas o secundarias (infecciones crónicas y recurrentes, víricas o bacterianas del tracto respiratorio superior, infecciones cutáneas crónicas, etc.)
· Mielosupresión/anemia/leucopenia. Se produce cuando el sistema hematopoyético está anulado. Hay anemia, pérdida de peso y apetito e infecciones secundarias.
· Enteropatía. Algunos gatos presentan un síndrome diarreico crónico
· Reabsorción fetal/infertilidad. Generalmente si se infecta la hembra gestante hay problemas de infertilidad y reabsorción fetal. Si los gatitos llegan a nacer mueren al poco tiempo de nacer, o desarrollan de forma acelerada la enfermedad inmunosupresora.
· Síndromes neurológicos. Aparecen distintas alteraciones neurológicas como desordenes locomotores y del comportamiento, exceso respuesta a los estímulos externos, debilidad y alteraciones oculares.

¿Cómo se diagnostica esta enfermedad?
Hay dos técnicas que detectan el antígeno en sangre, e incluso, en saliva. Aunque se utiliza más la sangre porque de la saliva se obtienen más resultados falsos. Una de ellas es la inmunofluorescencia y la otra es una prueba inmunocromatógena rápida.
La interpretación del resultado es bastante compleja, ya que depende de la prevalencia y de las características propias de las técnicas. Por tanto, deberá ser nuestro veterinario quien nos indique que debemos hacer si el gato ha dado positivo.

¿Cómo se tratan los gatos con leucemia?
Algunas formas de leucemias no responden al tratamiento actual frente al cáncer, en cambio otras formas si lo hacen, a la quimioterapia y se puede prolongar la vida del animal, al menos durante un año. Como el tratamiento no elimina al virus, el gato sigue infectado. También, son bastante frecuentes las recaídas por lo que el tratamiento solo se recomienda en pocas ocasiones. Así será nuestro veterinario quien nos indique cuál, cómo y si es conveniente tratar al gato.

¿Cómo puedo desinfectar la casa?
Como ya hemos dicho el virus vive poco tiempo en condiciones ambientales, sólo algunas horas si el ambiente es húmedo. Por lo que no se necesita una desinfección especial. Se recomienda esperar por lo menos dos días para introducir un nuevo gato y así asegurarnos, de que se ha eliminado el virus de la casa.

Tengo un gato sano infectado con el virus ¿Qué puedo hacer?
Gatos infectados aparentemente sanos pueden permanecer así, sin mostrar signos clínicos, durante varios años. Sin embargo, son potencialmente peligrosos porque pueden infectar a otros gatos. Por lo tanto deben aislarse para evitar contactos con gatos no infectados. Ante la imposibilidad de mantener aislados a estos animales, algunas personas optan por el sacrificio para proteger a los gatos no infectados.

¿Es una enfermedad contagiosa para las personas?
Se han realizado muchos estudios para ver si hay transmisión del virus a las personas y parece que no hay evidencias de contagio, ni al hombre, ni a otras especies animales incluido el perro. Sin embargo, personas con el sistema inmunológico alterado, pacientes con SIDA o que han recibido recientemente un transplante o con tratamiento para evitar el rechazo, o recién nacidos, no deben exponerse a este virus ni a ningún otro, y sobre todo porque se van a exponer a las posibles complicaciones secundarias que puedan surgir por la inmunosupresión que provoca este proceso en el gato. Si es una persona con una enfermedad inmunodepresora y tiene una mascota puede obtener más información de cómo evitar las infecciones consultando el web del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades http://www.cdc.gov/hiv.

¿Cómo se puede prevenir este proceso?
Las principales medidas preventivas y de control ya se han descrito en Prevención y control de las principales enfermedades infecciosas felinas.
La vacunación está especialmente recomendada en colectivos gatunos o en gatos que tengan contacto con otros gatos. Así pues será nuestro veterinario quién nos aconseje si vacunar o no, cómo y cuándo hacerlo.

Si se vacuna a un gato, ¿puede dar positivo a las pruebas de diagnóstico del virus de la leucemia?
No. La vacunación no va ser la causa de que el gato sea positivo a las técnicas de diagnóstico del virus de la leucemia.