Importancia de la Chlamydia psittaci en gatos

 

 

Anteriormente conocida como Mlyagawanella fellis o agente de la Neumonitis felina, la Chlamydia psittaci produce una serie de infecciones (clamidiosis) que se caracterizan en los gatos por conjuntivitis y rinitis.

La principal forma de transmisión es el contacto directo, aunque también puede trasmitirse de forma indirecta a través de las personas y objetos que están en contacto con los animales contaminados. Los tratamientos más o menos prolongados, en combinación con una adecuada terapia de apoyo, pueden dar buenos resultados. No obstante, se recomienda vacunar a las poblaciones felinas de riesgo, debido a que se trata de una infección recurrente y a que existen poblaciones de gatos persistentemente infectados.

Etiología
El agente etiológico de la clamidiosis felina es la Chlamydia psittaci. Estos microorganismos son parásitos intracelulares obligados. Su ciclo vital incluye una forma intracelular y una forma extracelular (cuerpo elemental) que se introduce en la célula por fagocitosis. Recientemente se ha identificado en el Reino Unido a la Chlamydia como causa importante de enfermedad, en la cual el signo clínico predominante es una conjuntivitis persistente. La patogenicidad puede agravarse como resultado de enfermedades concurrentes, especialmente inmunodepresivas (p.e. infección por el virus de la leucemia felina o por el virus recientemente conocido de inmunodeficiencia felina).

Epizootiología
Se define como Clamidiosis a toda enfermedad o infección provocada por la Chlamydia psittaci que afecta a diferentes especies animales. Aunque algunas son zoonóticas, la cepa felina aparece generalmente con especifidad de especie.
La infección por chlamydias es probable que se transmita, como en los virus respiratorios felinos, de forma directa o indirecta por las secreciones de gatos infectados aguda o crónicamente.
Los signos clínicos pueden persistir o reproducirse durante algún tiempo, y la diseminación puede mantenerse durante varios meses.

Signos clínicos
La infección por Chlamydia psittaci produce principalmente conjuntivitis catarla y rinitis leve.
La conjuntivitis inicialmente se presenta de forma unilateral, aunque en pocos días afecta también al otro ojo. La conjuntiva aparece edematosa y quemótica, y su examen puede revelar pequeñas vesículas. Hay un exceso de lagrimeo, y la secreción se hace rápidamente purulenta. En este momento la conjuntiva es hiperémica. Transcurridos unos días la secreción disminuye. En ausencia de tratamiento es normal que se produzca una recaída. Se observa una hiperplasia mucosa crónica y una formación prominente de folículos linfoides, que no afectan a la córnea. En gatitos recién nacidos, es posible que aparezca una infección más generalizada con signos de neumonía. La conjuntivitis tiende a hacerse crónica o recurrente.
Los portadores que están permanentemente infectados juegan un papel vital en el mantenimiento continuo de las infecciones respiratorias en las poblaciones de gatos. El contacto directo y cercano es el mejor medio de transmisión de los agentes patógenos respiratorios. La transmisión indirecta se lleva a cabo por la persona que maneja a los animales, ya que la película salina de las manos favorece el crecimiento de los microorganismos.
Las lesiones producidas dependen de la virulencia de la cepa responsable de la infección. Los síndromes varían desde conjuntivitis localizada, neumonía, enteritis, encefalitis, poliartritis o aborto, hasta un estado de enfermedad generalizada. Evidentemente, sólo una de estas manifestaciones clínicas se observará en el animal, bajo cualquier conjunto de condiciones ambientales o fisiológicas.

Diagnóstico
Éste puede hacerse, hasta cierto punto, sobre los signos clínicos que se presentan. Si se precisa un diagnóstico definitivo, serán necesarias las pruebas de laboratorio confirmadas mediante el aislamiento e identificación del microorganismo en secreciones, sangre, heces o tejidos de los animales enfermos.
Es posible efectuar un diagnóstico más fiable tomando una muestra en la conjuntiva y enviándola, en un medio especial, al laboratorio apropiado para el aislamiento del microorganismo o para realizar una prueba ELISA. La muestra debe tomarse de forma vigorosa con un hisopo. El diagnóstico consistirá en la identificación de cuerpos de inclusión intracitoplasmáticos en las células epiteliales del frotis conjuntival. La serología puede servir para establecer un posible diagnóstico por infección por C. Psittaci.

Tratamiento y profilaxis
En la infección por C. Psittaci el antibiótico de elección es la oxitetraciclina, a pesar de que otros fármacos también pueden ser activos frente al microorganismo.
A medida que la infección se extiende por el organismo, se deberá administrar un tratamiento sistémico, además del local. Éste se continuará durante, al menos, dos o cuatro semanas después de que los signos clínicos hayan desaparecido, ya que la erradicación puede ser difícil. En las personas, la C. Psittaci de origen felino puede causar conjuntivitis y evolucionar hasta estadios crónicos si no se trata rápidamente.
Además de los tratamientos específicos, es recomendable la profilaxis vacunal para un mejor control de las posibles infecciones.
De esta forma se minimiza la replicación del microorganismo y se reducen los síntomas clínicos de los gatos infectados. Del mismo modo, es necesario un manejo adecuado de las gateras que mejore las condiciones de asepsia y evite la difusión de la enfermedad.