Prevención de garrapatas en las personas

Hipostoma de Ixodes ricinus

 

 

Las enfermedades que pueden transmitir las garrapatas presentan notables diferencias entre las distintas regiones, e incluso estacionalmente dentro de un mismo territorio. Ante tal diversidad, se impone una estrategia básica de actuación, sin que por ello se limite el impulso de otras medidas más acordes con las necesidades de cada zona concreta. Sólo la implicación de los profesionales sanitarios y el apoyo institucional permitirán la implantación y desarrollo de estas medidas.

Introducción
Entre las enfermedades e infecciones que comparten el hombre y los animales vertebrados (zoonosis) existe un grupo, el de las metazoonosis, caracterizado por requerir la participación de vectores invertebrados para su transmisión. En ellos el agente infeccioso puede multiplicarse, evolucionar o efectuar ambos procesos.
Incluidas en este grupo se encuentran afecciones como la enfermedad de Lyme, que se encuentra después del SIDA entre las patologías infecciosas a las que mayor nivel de recursos para investigación se asigna en los Estados Unidos, y la fiebre exantemática mediterránea, endémica en algunas zonas de nuestro territorio. Las garrapatas actúan como vectores y, en ocasiones, reservorios de algunas de estas zoonosis. Además provocan anemias, otoacariasis, parálisis tóxicas, etc. Tales hechos justifican la atención que debe prestarse al control de estos ácaros otorgándoles su verdadera significación sanitaria, económica y social.

Consideraciones generales
Las garrapatas se comportan como ectoparásitos temporales, de mamíferos, aves, reptiles e incluso anfibios, en todos los estadíos de su ciclo biológico. Se pueden clasificar en dos grandes grupos: las llamadas duras o ixódidos (con escudos quitinosos en el cuerpo) y las de cuerpo blando, chinchorros o argásidos. En ambos casos, se trata de ácaros de alimentación exclusivamente hematófaga (de sangre).
Estudiando su ciclo vital se advierte que existen tres fases evolutivas. Al eclosionar el huevo aparecen las larvas (con tres pares de patas y sin estigmas respiratorios ni orificio genital). Una vez alimentadas, mudan a ninfas (más parecidas a los adultos pero carentes igualmente de abertura genital). Las mudas son equiparables a una metamorfosis completa, a la que sigue un período de reposo, necesario para el endurecimiento de los tejidos y la asimilación total de la sangre del estadio anterior. Las ninfas, después de alimentarse y mudar, se convierten en adultos (machos y hembras). Las hembras, tras el acoplamiento y engorde, ponen varios miles de huevos, de los cuales (después de un período de incubación), saldrán nuevas larvas.
Este ciclo puede completarse en varias semanas, dependiendo de la especie y de las condiciones del medio, pero lo habitual es que transcurran varios meses o incluso años.

Epidemilogía
A modo de resumen se pueden precisar algunos de los factores que explican la diseminación de las enfermedades transmitidas por las garrapatas:
- Son animales hematófagos persistentes.
- Presentan un sistema de alimentación lento.
- Poseen una gran variedad de hospedadores.
- Son relativamente longevas.
- Pueden presentar transmisión transovárica.
- Pueden presentar transmisión transestádica.
- Están relativamente libres de enemigos naturales.

Prevención y control
La posibilidad de que una persona que presente una garrapata fijada desarrolle alguna de las enfermedades que transmiten estos ectoparásitos, depende (entre otros aspectos) de la especie de garrapata, del tiempo que permanece fijada y del sistema empleado en su extracción. Hasta el momento no se dispone de vacunas eficaces frente a ninguna de estas zoonosis, por lo que la educación sanitaria de la población de riesgo y de los profesionales resulta imprescindible en aspectos como los siguientes:

MEDIDAS DE PROTECCIÓN PERSONAL
Aunque cualquier persona pueda encontrarse en algún momento en situación de riesgo (no hay que olvidar que los parques y jardines del medio urbano reúnen las condiciones necesarias para el desarrollo de las garrapatas), deben prestar mayor atención a estas medidas los colectivos que se exponen de forma habitual (veterinarios, ganaderos, jardineros, etc) o esporádica (cazadores, excursionistas) a los hábitats en los que desarrollan su actividad estos ácaros. Asimismo, teniendo en cuenta la influencia que los factores climáticos ejercen sobre la actividad de estos ectoparásitos, se extremarán las precauciones en determinadas épocas: primavera-principio de verano y verano-principio de otoño.

Estas medidas son:
- Llevar ropa protectora con elásticos.
- Vestir con colores oscuros (las garrapatas muestran preferencia hacia los tonos claros).
- Revisión de la vestimenta antes de entrar en el lugar de residencia.
- Autoexamen del cuerpo tras las salidas al campo (2-3 veces diarias, en relación con el período de gracia hasta la inoculación de los gérmenes), ya que la transmisión de infecciones en las primeras horas es poco probable. Podría recomendarse que la autoexploración se realizase durante la ducha.
- Utilización de repelentes, preferentemente sobre la ropa, como permetrina.
- Evitar sentarse en el suelo en zonas con vegetación.
- Erradicar las prácticas de riesgo durante la manipulación para la retirada de las garrapatas. Los sistemas tradicionalmente empleados (alcohol, aceite, petróleo, cortarlas con tijera o tirar de ellas) no se consideran métodos seguros, ya que pueden propiciar la entrada de los agentes infecciosos que contuviera.
Actualmente se considera que la forma más adecuada para la retirada de una garrapata consiste en sujetarla con una pinza de boca estrecha, agarrándola por la cabeza, tan cerca de la zona bucal como sea posible, y ejercer a continuación una tracción de forma progresiva y continuada, nunca de forma brusca, en la misma dirección de su implantación hasta conseguir su extracción. Si alguna parte del animal no se desprende, actuaremos como si de un cuerpo extraño se tratase, extirpándolo con un bisturí o la punta de una aguja. Al finalizar, siempre se aplicará un antiséptico en la zona herida por la picadura y se advertirá al paciente que debe volver a la consulta si en los días siguientes presenta alguno de los síntomas compatibles con las enfermedades transmitidas por este vector: fiebre, exantema, mialgia, edema u otras manifestaciones clínicas.
En general no es necesario aplicar un tratamiento profiláctico antibiótico a las personas atacadas por garrapatas, aunque en zonas hiperendémicas o cuando se haya realizado una manipulación inadecuada puede valorarse su prescripción.

MODIFICACIÓN DEL HÁBITAT PERIDOMÉSTICO O SUBURBANO: ACLARADO DE LA VEGETACIÓN
- Siega de la maleza.
- Empleo de herbicidas.
- Quema controlada de la vegetación.
- Desparasitación de los animales domésticos (baños, collares, polvos, etc.) y de su entorno (encalado, fumigación, etc). La lucha biológica y el control hormonal, si bien menos peligrosos para el entorno, tienen una aplicación menos generalizada.
- Desde el ámbito institucional:
- Actualizar y mejorar las aptitudes del personal sanitario: educadores de la salud, consejeros y, cuando corresponda, clínicos, en relación con las zoonosis transmisibles por garrapatas.
- Editar y poner a disposición del personal sanitario material bibliográfico específico y organizar actividades de formación y actualización-
- Suministrar el material de apoyo necesario para las actividades establecidas.
- Incrementar la información que la población tiene sobre las garrapatas y las enfermedades que pueden transmitir y, muy especialmente, sobre las medidas preventivas.
- Conocer las especies que atacan al hombre presentes en cada zona y establecer sus áreas de distribución.
- Elaborar periódicamente un informe en el que se recojan los datos almacenados para ser difundidos entre el personal competente.
- Determinar la presencia de agentes patógenos (espiroquetas, virus, babesias, ricketsias, etc).

Conclusión
El sistema ideal para el control de las garrapatas se fundamenta en la lucha integral. La dificultad de erradicar estos parásitos hace que tengamos que acostumbrarnos a convivir con ellos, conociendo las medidas de control y las precauciones que deben adoptarse para disminuir la morbimortalidad originada por estas zoonosis.